Sillería
Piedra labrada en bloques regulares. La humedad viaja sobre todo por las juntas de mortero y aflora en ellas.
Iglesias, palacios, conventos y casas centenarias tienen muros de piedra, tapial o ladrillo que se construyeron para respirar. Estudiamos de dónde viene la humedad y la tratamos sin cortar el muro, sin inyecciones químicas y sin tapar la fábrica con cemento.
Para propietarios, parroquias, ayuntamientos y técnicos. Preparamos un informe con mediciones que puede acompañar el proyecto o la solicitud de licencia.
Los muros históricos son gruesos, porosos y casi nunca tienen una barrera contra el terreno. El agua sube por ellos hasta que encuentra superficie para evaporarse. Mientras puedan respirar, la humedad se queda baja. El problema empieza cuando se les cierra el paso.
La cal deja salir el vapor. El agua que sube del terreno se evapora en la parte baja y la franja húmeda se mantiene contenida.
Al tapar la base con cemento, el agua ya no puede salir por abajo y sube hasta encontrar un acabado transpirable. Las sales aparecen justo por encima del zócalo, cada vez más alto.
Seguimos los criterios habituales de conservación: intervenir lo mínimo, usar materiales compatibles con los originales y que lo que se haga pueda deshacerse.
Serrar la fábrica para meter una lámina debilita un muro de carga y deja una cicatriz permanente en la piedra o el tapial.
Las barreras químicas exigen taladrar el muro cada pocos centímetros y dejan dentro un material que ya no se puede retirar.
Sellan la superficie, la humedad sube más arriba y las sales revientan el acabado nuevo en pocos meses.
Antes de quitar un enlucido hay que saber qué lo daña. Muchas veces solo hay que reponer la parte afectada con mortero de cal.
Una filtración de la cubierta, una bajante rota o la condensación en una nave fría dejan manchas parecidas a la capilaridad. Se distinguen primero.
Un muro de un metro de espesor puede tardar muchos meses en secar. Lo medimos y te enseñamos cómo evoluciona.
Cada edificio tiene su historia de reformas, materiales y usos. Por eso empezamos midiendo, no presupuestando.
Medimos la humedad a distintas alturas y en varios puntos del muro, por dentro y por fuera.
Separamos capilaridad, filtraciones, condensación y la humedad que atraen las propias sales.
Te entregamos un informe con las mediciones y la solución, útil para el arquitecto o para la licencia.
El sistema HUMIX se coloca sin cortar el muro, sin inyecciones y sin tocar los acabados originales.
Repetimos las mediciones en los mismos puntos para comprobar cómo baja la humedad.
Conocer el material decide cómo se trata la humedad y con qué se reparan después los acabados.
Piedra labrada en bloques regulares. La humedad viaja sobre todo por las juntas de mortero y aflora en ellas.
Piedras irregulares asentadas con mucho mortero. Es muy porosa y suele tener rellenos interiores que guardan agua.
Tierra apisonada por tongadas. Se deshace si se moja de forma continua y nunca debe revestirse con cemento.
Bloques de barro y paja secados al sol. Pierde resistencia con la humedad, así que el diagnóstico tiene que ser especialmente cuidadoso.
Absorbe mucha agua y la reparte con facilidad. Las sales se marcan en las llagas y descascarillan la cara del ladrillo.
Dejan transpirar el muro y son el acabado que mejor convive con la humedad. Se reparan con cal, nunca con cemento ni yeso.
Cuando el diagnóstico confirma humedad por capilaridad, el sistema HUMIX actúa sobre la subida del agua desde un equipo colocado en la pared.
Casas solariegas, casonas de pueblo y viviendas en cascos históricos que se quieren conservar habitables.
Iglesias, ermitas y conventos donde la humedad daña retablos, pinturas murales y pavimentos.
Edificios municipales protegidos, ermitas, lavaderos, molinos y antiguas casas consistoriales.
Colaboramos con la dirección facultativa con mediciones antes y después y un informe técnico.
Edificios antiguos con bajos y portales húmedos dentro de conjuntos protegidos.
Cuevas, bodegas y sótanos excavados donde la humedad del terreno pasa a la vivienda.
Si el edificio es Bien de Interés Cultural, está catalogado o forma parte de un conjunto histórico, cualquier obra que afecte a muros, fachadas o acabados suele necesitar autorización del ayuntamiento y, según el caso, de Patrimonio de la comunidad autónoma, conforme a la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español y a la ley autonómica correspondiente.
Te entregamos la documentación técnica de nuestra parte (mediciones, descripción del sistema y forma de instalación) para que el técnico o la propiedad la presenten. La tramitación la hace la propiedad o su técnico.
Sí. El sistema HUMIX no corta el muro ni inyecta productos y no modifica fachadas ni acabados, por lo que encaja con los criterios de mínima intervención. Aun así, cada edificio protegido se estudia por separado y la decisión final corresponde a la propiedad, a su técnico y, si es necesario, a la administración competente.
Depende del nivel de protección y de lo que se vaya a hacer. Las obras en muros, fachadas o acabados de edificios catalogados suelen necesitar autorización. Te damos la documentación técnica de nuestra parte para que tu técnico o la propiedad la presenten.
Porque en un muro histórico son intervenciones irreversibles: el corte debilita la fábrica y las inyecciones exigen taladrar el muro y dejan dentro un producto que no se puede retirar. Preferimos soluciones que no alteren la fábrica y se puedan deshacer.
Depende del grosor, del material, de las sales acumuladas y del clima. En muros gruesos de piedra o tapial puede llevar muchos meses. Por eso medimos siempre en los mismos puntos y te enseñamos cómo evoluciona.
Muchas veces conviene, porque impiden que el muro respire y hacen subir la humedad. Se valora en cada caso: a veces basta con retirar la parte baja y reponerla con mortero de cal.
Sí. Aportamos mediciones antes y después de la instalación, la descripción del sistema y un informe que el técnico puede incorporar a su proyecto o memoria.
La primera valoración es gratuita y sin compromiso. Si el edificio necesita un estudio más amplio por su tamaño o complejidad, te lo explicamos antes de hacerlo.
Cuéntanos qué edificio es, dónde está y qué daños ves. Si tienes fotos de los muros, del zócalo o de la fachada, envíalas: nos ayudan a preparar la visita.
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